CAP. 1 LA AGRESIVIDAD
La agresividad constituye una reacción social extraordinariamente generalizada que puede ser útil, normal o destructiva y anormal. Cuando la agresividad es de nivel moderado y el problema en cuestión relativamente fácil, la agresividad podría ser útil. Cuando la agresividad es intensa y la tarea en cuestión es complicada, suelen aparecer problemas. Además de la disminución del rendimiento motriz, la agresividad también tiene las consecuencias negativas.
EL NIVEL DE ACTIVACIÓN AGRESIVA Y RENDIMIENTO
Conocida por los expertos y profesionales como la Ley de Yerkes-Dodson, uno de los primeros elementos básicos que deben aprender los pacientes agresivos es que será más probable que puedan afrontar eficazmente los estresores de la vida cotidiana si su nivel de agresividad es leve o moderado en lugar del extremo.
Con respecto a las emociones como la agresividad, la Ley de Yerkes-Dodson dices:
1. El rendimiento cognitivo y motriz óptimo suele estar asociado a un nivel moderado de activación.
2. El nivel óptimo de activación depende de la dificultad de la tarea.
Cuando la tarea es complicada la agresividad podría influir en el rendimiento.
En un estado de agresividad intensas es probable que se cumpla una de las leyes de Murphy -¡todo lo malo que pueda suceder, sucederá!
Cuando el nivel de activación es bajo prestamos escasa atención a las indicaciones. Con un nivel de activación moderado, procesamos a un nivel óptimo las indicaciones que tenemos a nuestro alrededor y seleccionamos las más relevantes. Pero a medida que aumenta su nivel de agresividad, volvemos a prestar menos atención a las indicaciones y, en su lugar, nos encontramos exclusivamente en los desencadenantes específicos de la agresividad. Ejm: Pedemos las llaves, no sulfuramos por no encontrarlo y de repente, otra persona lo encuentra debajo de un papel que estaba frente a nuestros ojos, el nivel de activación alto, no nos permitió mantener la calma y en la tranquilidad encontrar las llaves.
A medida que aumenta la agresividad, pasamos por alto las indicaciones, no nos ponemos a hacer un examen sistemático y concienzudo de los problemas y perdemos la capacidad de generar soluciones. Independientemente de la edad, el nivel cultural y la posición social, la capacidad de resolver problemas disminuye velozmente a medida que aumentan los niveles de agresividad.
DEFINICIONES
Agresividad.- Kassinove y Suhhodolsky (1995) definieron la agresividad como un estado emocional subjetivo. Este estado subjetivo varía en intensidad y duración, así como en frecuencia, y está asociado con ciertas distorsiones cognitivas, conductas verbales y motrices, y determinadas pautas de activación física. La agresividad no es una forma de agresión, ¡y la mayoría absoluta de las veces no conduce a la agresión! Se trata, antes bien, de una experiencia subjetiva a la que siguen de forma característica intercambios aversivos inintencinados con amigos íntimos, compañeros de trabajo y familiares.
Intensidad - Algunos episodios de agresividad son moderados, mientras que otros son bastantes intensos. Además, la intensidad de la agresividad varía dentro de un mismo episodio. A niveles más bajos de intensidad, los estados emocionales agresivos suelen describirse con palabras tales como "irritado, enfadado, enojado, ofendido, disgustado, fastidiado (a) y molesto". A un nivel intermedio la experiencia puede etiquetarse directamente de "airado, agraviado, enemistado, indignado (a), furioso". A niveles muy intensos suele tildarse de "enloquecido, encolerizado, rabioso, trastornado, frenético, fuera de sí".
Duración - Algunos episodios de la agresividad son pasajeros. La agresividad sales a la luz y la persona puede estallar con una gran intensidad. Algunos pacientes están furiosos durante días, meses o incluso años. Experimentamos una agresividad enconada, obsesiva que es realmente duradera y problemática. Otras veces el acontecimiento inicial puede haber sido verdaderamente traumático y abrumador, como en el caso de los pacientes que han sufrido una violación, malos tratos o torturas.
Frecuencia - Las persona que presentan una agresividad acusada como un rasgo de personalidad, la experimentan frecuentemente en respuesta a los muchos y diferentes contextos. La agresividad aparece únicamente a respuestas a un conjunto limitado de desencadenantes tales como las críticas acerca de su físico, su familia o su rendimiento académico o laboral.
Cambios corporales - Los pacientes agresivos suelen sudar, ponerse muy nervioso o temblar y sentir que sus ritmos cardíacos se disparan durante el transcurso de episodios de agresividad. Puede experimentar tensión muscular, rigidez en las mandíbulas y dolor de cabeza. También puede advertir que aprietan los puños, además de otras conductas motrices relacionadas con la agresividad, como subir el volumen de voz o arrojar violentamente un libro sobre la mesa.
Una de las primeras intervenciones está destinada a reducir el nivel de activación física. Relajación muscular profunda, la meditación y el entrenamiento en el aumento de la conciencia.
Distorsiones y déficits - La dificultad en comprender el mundo desde la perspectiva de los demás (lo que constituye un déficit), combinada con las distorsiones y las creencias inadecuadas, magnifican la decepción y la agresividad y la llevan fuera de proporción en relación con el acontecimiento objetivo.
EL PANORAMA GENERAL: LA AGRESIVIDAD ES UN GUIÓN SOCIAL
Según los constructivistas la agresividad es un papel o un guión conductual reforzado y construido socialmente que aprendemos a seguir. Este guión consta de pensamientos internos, reacciones fisiológicas, y conductas verbales y motrices observables. Aprendemos "como" y "cuando" a ser agresivos.
La agresividad constituye un guión organizado en parte innato, pero que también se desarrolla en gran en medida en función del aprendizaje dentro de la familia y en la escuela, a través de la formación religiosa y del moderado de los personajes que observamos en la televisión y en otras partes.
La agresividad hace referencia a una pasión o emoción en su mayor parte aprendida, experimentada subjetivamente y manifestada públicamente por una persona que vive en una determinada cultura.
Existen diferencias verbales en el guión de la agresividad en función del género, el nivel socioeconómico, la edad, la región de procedencia o el país de origen. Otros elementos de la agresividad incluyen:
El guión también define lo que no forma parte de la agresividad. Es la constelación completa de estas respuesta lo que define la agresividad. Ningún elemento aislado del guión constituye por sí solo un signo seguro de agresividad, dado que existen diferencias individuales, grupales y culturales en lo referente a la experiencia interna y a la manifestación externa de la agresividad.
Hostilidad .- Conjunto de actitudes o de pensamientos más o menos persistentes acerca de una persona, una institución o un grupo. Las actitudes centrales, en el sentido de construir un aspecto definitorio del paciente, suelen sostenerse desde hace mucho tiempo, son compartidas por amigos y familiares y el paciente puede donar dinero o trabajar en una determinada organización para hacer propaganda de dichas actitudes. Por contraste, las actitudes superficiales son relativamente más fáciles de modificar, a menudo por mera lógica. La mejor forma de cambiar las actitudes es a través del contacto, el conocimiento y el trato. La hostilidad y las actitudes negativas preparan el terreno para la agresividad.
Agresión .- La agresión se define como una conducta motriz. Hace referencia a una acción física con el propósito de herir o hacer daño a otra persona, o a veces destruir la propiedad. Si la conducta motriz encaminada a provocar un daño se dirige contra el objetivo, se la denomina agresión directa. Ello incluiría, por ejemplo, al marido que le pega a la mujer en respuesta a insultos de ésta en el transcurso de una discusión. Si la conducta no está encaminada directamente al objetivo, se denomina agresión indirecta. Por ejemplo, en lugar de pegarle a su pareja un hombre podría ponerse a romper platos, estrellar una maceta contra la pared.
Las agresiones pueden ser consecuencia de la agresividad y/o de la hostilidad, o bien pueden ser un medio debidamente planificado y calculado de alcanzar un objetivo deseado sin que la agresividad intervenga apenas o en absoluto. Si la agresión se deriva de la agresividad, se la denomina agresión hostil o emocional. La agresión hostil no ha sido planificada y es impulsiva. Sencillamente estalla como resultante de la cadena formada por actitud hostil + agresividad = agresión. Es probable que las consecuencias específicas se desconozcan de antemano, incluso por quien lleva la agresión a cabo.
La agresión también puede ser instrumental. Este tipo de agresión es cuidadosamente planificada y puede estar incluso aprobada por la sociedad.
Verbalizaciones aversivas.- Primero, la conducta motriz tiene un efecto relativamente predecible en cualquier de nosotros. Por contraste, los efectos de la conducta verbal son variables. Finalmente, tenemos el hecho de que con frecuencia reaccionamos de una manera más extrema frente a los insultos verbales cuando estamos fatigados o no sentimos alterados por algo o por alguien.
Existe una segunda razón para evitar el término "agresión verbal". Dado que se trata de una conducta motriz, la agresión produce daños físicos. No tenemos elección, salvo responder esta forma a la agresión verbal, no podemos evitar sangras ante un puñetazo, pero este no es el caso de los ataques verbales agresivos. De hecho, uno de los objetivos del manejo de la agresividad consiste en disminuir la agresión ante las verbalizaciones agresivas de otras personas mediante el desarrollo de un mayor conocimiento y la práctica conductual.
EL DESARROLLO DEL VOCABULARIO EMOCIONAL
Desgraciadamente, los pacientes suelen etiquetar inadecuadamente sus estados emocionales. Así pues, ayudar a los pacientes a desarrollar un vocabulario emocional claro constituye uno de los elementos importantes de cualquier programa que pretenda reducir la agresividad y son muchos los pacientes que se benefician de analizar la forma de clasificar el espectro total de sus experiencias emocionales.
Un termómetro de agresividad, que podamos ofrecer como una hoja de información para el paciente y colgar en la pared puede ser de utilidad para analizar los episodios de agresividad. Dado que los pacientes no aprenden de forma automática a clasificar adecuadamente la intensidad de sus emociones, el termómetro de la agresividad ayuda a los profesionales y a los pacientes a alcanzar un acuerdo sobre al base de un vocabulario común.
EL ANÁLISIS DE LOS EPISODIOS
Cuando trabajamos con personas agresivas es crucial que analicemos los episodios individuales de agresividad. Se recomienda la aplicación de un programa para reducir la agresividad sobre la base del análisis de los episodios de agresividad específicos y de los problemas específicos de cada uno de los pacientes.
Kassinove, H. y Chipa, R. (2005). El manejo de la agresividad. Manual de tratamiento completo para profesionales. Ed. Desclée De Brouwer, Bilbao, España.








