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jueves, 19 de octubre de 2017

Ensayo sobre las relaciones monoamorosas y poliamorosas - Película "Castillo de Cartón"


Link de la película - Castillo de cartón
Autor: Jeancarlo Bolaños Rueda

La película “Castillos de cartón” invita a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones de pareja y nos incita a enfrentarnos a la concepción que tenemos sobre las tradicionales relaciones monoamorosas. A partir de lo observado, se plantean algunas preguntas respecto a: ¿Cómo surge una relación poliamorosa? ¿Es posible el poliamor? Y si es así ¿Qué condiciones tendría que cumplir para que se dé exitosamente? ¿Es mejor una relación poliamorosa que monoamorosa? ¿Qué cuestionamientos se plantean alrededor de ella? ¿Qué problemas se dan dentro de una relación poliamorosa? En el presente análisis se tratará de responder a cada de una de estas interrogantes.

Al inicio de la película se visualiza como tres personas, Marcos, Jaime y María José, empiezan una relación de manera fortuita, lo cual me llevó a querer saber cómo así surge una relación poliamorosa, es tal cómo se observó en la película o existe una historia detrás de todo ello. Al respecto, Thalmann (2007) señala que la pregunta que debemos realizarnos en sí es: ¿cómo se convierte uno en monoamoroso, es decir cómo se adhiere uno exclusividad sentimental? Según este autor, desde los inicios de nuestra vida amorosa vivimos toda una serie de atracciones múltiples: nos atraen chicas o los chicos, después más concretamente rubias, las intelectuales, los artistas o los morenos, los deportistas, etc. Para él, estas atracciones repetitivas están limitadas por el condicionamiento social que hayamos sufrido y que nos lleva a considerar que el amor sólo puede conjugarse en singular.

En cuanto a este último punto, Engels (1980) menciona que la monogamia nació producto de la concentración de las riquezas en las mismas manos, las de un hombre; y del deseo de transmitir esas riquezas por herencia a los hijos de este hombre; es así que junto al concepto de monogamia aparece el de propiedad privada. Ahora en cambio, en la sociedad actual, la mujer también es jurídicamente apta para tener y heredar bienes. Siendo así, entonces tendríamos que vivir en una sociedad matriarcal, o cuando menos, ya que el hombre también hereda, una sociedad “sin un signo sexual predominante” (Bernal, 2010).
Al desaparecer la propiedad privada, Engels (1980) considera que el amor sexual seria entonces el encargado de salvar la monogamia, lo que seguramente nos impediría caer en conductas sexuales pre-monógamas; sin embargo, él no explica en virtud de qué el amor sexual no puede darse en la poligamia, o en otras formas.  

Otra explicación que encontré para explicar el surgimiento de la poligamia, es la que fundamenta Guerra (2015), donde señala que al vivenciar el sufrimiento en relaciones monógamas anteriores a su adhesión al poliamor, se provoca la búsqueda de una “nueva” forma de relacionarse con la finalidad de evitar el sufrimiento. Para él las malas experiencias dentro de una relación monoamorosa, llevan a las personas a considerar al poliamor como una manera más saludable de vincularse.

Desde esta perspectiva, uno podría cuestionarse si es que el poliamor es mejor que una relación monoamorosa o simplemente son dos formas distintas de vincularse. Para Thalmann (2007), la monogamia lleva en su seno gérmenes bastante terroríficos, entre los que se encuentran la prostitución, el adulterio y la violencia. No se trata de insinuar que la monogamia es la causa de la violencia conyugal. Sin embargo, al situar el dominio de la afectividad dentro de la carcasa de los derechos y los deberes, contribuye a crear las condiciones propicias para que aparezca. Como dice el refrán: quien siembra vientos recoge tempestades.

En cambio, Guerra (2015) considera que el poliamor se vuelve un mecanismo que bajo el fundamento de la libertad y el amor, genera estructuras de poder que se establecen mediante el discurso y la estrategia del confesionario, donde la violencia y la incertidumbre, los celos y la posesión, siguen existiendo bajo el disfraz de liberación que reproduce los mismos mecanismos de control de los que disienten, apoyados de sutiles mecanismos como la persuasión, el placer y el apego.

En consecuencia, se podría decir que sí es posible el poliamor, pero se necesita saber qué condiciones garantizan su éxito. Thalmann (2007) menciona que es necesario tomar en cuenta los presentes valores:

  • El respeto, que tiene que ver con no interferir en la libertad de sus parejas. Es decir, le dejan libertad para que sean ellos mismos, con sus fantasías, reacciones, sentimientos e incluso defectos. Ahora, eso no significa que no exista una definición particular del término fidelidad, que nada tiene que ver con la exclusividad sexual, si no más bien, un compromiso que surge a partir de la palabra dada y las promesas expresadas. Un ejemplo claro es lo que se vio en la película donde en una situación de tensión Jaime advierte a Marcos de que no podía acostarse con la María José si es que no estaba presente, porque era como ganar ventaja sobre la otra persona o romper un acuerdo establecido.
  • Otro valor que es necesario mencionar es la humildad. No en el sentido de menospreciarse a sí mismo ni de falsa modestia, sino de tener conciencia de que no se es todo para otra persona. Sólo el amante exclusivo tiene la pretensión, por no decir el orgullo o la presunción, de creer que él solo puede satisfacer totalmente todas las necesidades afectivas, sensuales y sexuales de su pareja. En el caso de la película, se observa como Jaime asume en un inicio, un rol más activo dentro de la actividad sexual cuando se acostaban con María José y Marcos, una actitud más pasiva, pero que a pesar de ello se mantenía el equilibrio.
  • Una comunicación franca y de calidad es una condición sine qua non para aventurarse en los vericuetos del poliamor. En efecto, las normas habituales de la vida amorosa tal como las destila la sociedad no son aquí de gran utilidad: lo que está permitido o prohibido, lo que se puede mostrar o lo que uno debe esconder, etc., hay que reinventarlo casi todo. Los poliamorosos favorecen para eso el consenso y la negociación, ofreciendo a cada uno un máximo de satisfacción en los acuerdos. En la película, se observa que en un inicio mientras se seguía este valor la relación se llevaba exitosamente, pero con el devenir del tiempo se fue deteriorando al no ver la sinceridad de un principio.
  • Los poliamorosos, por su lado, parten del principio soberano de que ellos no pueden poseer a nadie: cada persona pertenece a sí misma durante todo el tiempo y, en consecuencia, es totalmente libre de actuar como quiera. Para ellos, el amor preserva la libertad, no la coarta. Este valor no sólo es lo más característico del movimiento poliamoroso, sino también el más difícil de llevar a la práctica a causa del fuerte condicionamiento cultural sobre este aspecto. No podemos olvidar que la sociedad occidental se fundamenta en el derecho a la propiedad: mi casa, mi terreno, mi coche, mi trabajo, mi mujer, mis hijos e incluso... mi amante. En una parte de la película, Jaime y Marcos entran en una lucha de quién asumía un mayor protagonismo en la relación, llevando ello a conflictos dentro de la dinámica que se había establecido entre los tres.
Como se observa, el poliamor no se diferencia del amor en general, porque sigue siendo profundamente humano. Su puesta en práctica tropieza con los mismos obstáculos en la realidad cotidiana: impaciencia, decepción, mentiras, etc.

Según Thalmann (2007) existen dos tipos de poliamor. Uno es, el poliamor jerárquico, que lleva el nombre de pareja abierta, o de matrimonio abierto si existe una relación legal u otro es, el poliamor llamada igualitarias, donde cada uno de los integrantes ocupa el mismo nivel y tienen los mismos derechos: nadie está en una posición privilegiada, en una especie de ideal democrático. Así la relación triangular, o trío amoroso, está formada por tres personas en pie de igualdad, como se observó en la película. Lo complejo de ello, es que es difícil mantener el equilibrio, a menudo surgen problemas en este tipo de relaciones poligámicas.

Al ser el poliamor, una forma de vincularse afectivamente no tradicional, ha recibido varios cuestionamientos o críticas, cómo que el poliamoroso es superficial, es inestable, fomenta una infidelidad institucionalizada, busca soluciones fáciles, es una persona egoísta, es inmoral, es mal visto por la sociedad y sobre todo, que no es posible porque existen los celos (Thalmann, 2007).

Cada una de estas críticas han sido respondidas y rechazadas como características del poliamor. A pesar de ello, no podemos negar que lo más difícil con lo que tiene que lidiar un poliamoroso es con la sociedad y la manera como conciben el amor, siendo esto de origen monogámico sustentado en la exclusividad. Hubiera sido interesante ver en la película la reacción de la sociedad ante una relación poliamorosa, pero se le dio más énfasis a cómo se fue construyendo el poliamor en su dinámica interna.

En cuanto a ello, se observó que hubo un antes y un después en la película, donde la relación que mantenían en un inicio era saludable y armoniosa, pero al final, cambio todo, ya no era lo mismo de antes, empezaron las discusiones, las diferencias, las distancias. Según Guerra (2015), que investigó la implicancias del poliamor en la vida cotidiana, encontró que los celos son una manifestación de la escisión entre la ideología construida y lo que se experimenta en una relación poliamorosa, más allá de los sentimientos de enojo, dolor y/o incertidumbre respecto a un tercero en la relación, son sentimientos similares al proceso de rechazo social que generan una vulnerabilidad y un sentimiento de exclusión con respecto a alguno de los miembros de la relación, volviendo a cuestionar la identidad de la persona.

En conclusión, se podría decir que el amor no impide al amor y este trasciende más allá de la exclusividad sentimental, ya que las atracciones que se dan pueden ser de múltiples maneras y por un sinfín de razones o sinrazones. La forma binaria del amor es el producto de la sociedad en la que nos desarrollamos a través de sistemas de valores y de reglas, pero no necesariamente la idónea.

También se puede concluir, que los problemas que surgen en las relaciones monoamorosas, no distan de las dificultades que también padecen los poliamorosos, como son por ejemplo, el engaño, los celos, que terminan siendo determinantes para el éxito o no de una relación; claro, no dejando de lado las diferencias que existen entre ambas formas de vincularse.

Por último, se puede decir que el amor y la exclusividad no siempre necesitan ir de la mano. No hay una única modalidad de relación posible. No es frecuente pero ahí está. No todos somos iguales, no sentimos igual, no necesitamos las mismas cosas. El amor, en mi humilde opinión, necesita respeto, honestidad y reciprocidad. Pero no creo que necesariamente exclusividad. La exclusividad, para mí, no es algo que debería exigirse, si no un regalo (opción) que alguien decide (o no) ofrecer.

BIBLIOGRAFÍA
-          - Bernal, H. (2010). La propiedad privada, la monogamia, el patriarcado, la esclavitud y el carácter de producción. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas 25 (1), 1-30. Recuperado el 10 de febrero de 2017 de http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/25/hectorbernal.pdf
-          - Engels, F. (1980). El Origen de la familia, la propiedad privada y el estado. Caracas: Mexicanos Unidos.
-          - Guerra, L. y Ortega, S. (2015). Poliamor en la vida cotidiana. Construcción ideológica y subjetividad. Revista género IPN, 1 (1), 373-394. Recuperado el 10 de febrero de 2017 de
-          - Thalmann, Y. (2008). Las virtudes del poliamor. La magia de los amores múltiples. Recuperado el 10 de febrero de 2017 de http://www.amorlibre.org/files/thalmann_yves_alexandre_-_las_virtudes_d-42.pdf



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